En general, desde los inicios de nuestra infancia, nos ha dado siempre miedo lo que conlleva estudiar y memorizar, creyendo que era una característica
ajena a nuestra naturaleza. Pero, ¿y si lo que no teníamos claro era el
concepto? ¿Podríamos convertir tal desastroso e intimidante ejercicio en una
actividad divertida y entretenida?
Numerosos estudios han demostrado que el uso de esquemas y dibujos es mucho
más eficaz que el simple hecho de poner codos e intentar absorber información
con la finalidad de vomitarla a la hora de hacer el examen tan importante por
el que hemos dedicado un tiempo que, la mayor parte de las veces, no ha sido en
vano.
La habilidad de retener información incrementa uniformemente desde la
infacia hasta la adolescencia, aproximadamente hasta los 15 años (Gathercole,
Pickering, Ambridge, & Wearing, 2004).
Pero, para ilustrar y complementar esta aptitud en desarrollo, Paivio (1991) demostró que dibujar y representar los conceptos a estudiar es beneficioso para
memorizar toda la teoría. De hecho, existen análisis
posteriores que han demostrado la validez del estudio llevado a cabo por
el autor mencionado, pues instruir a los estudiantes con la creación de dibujos
representacionales (mapas mentales) puede ayudarlos a respaldar la construcción de modelos
mentales coherentes con los conceptos a aprender (Schmidgall, Eitel, &
Scheiter, 2018).
Referencias:
Gathercole, S. E., Pickering, S. J., Ambridge, B., & Wearing, H.
(2004). The structure of working memory from 4 to 15 years of age. Developmental
Psychology, 40, 177–190.
Paivio, A. (1991). Dual coding theory: Retrospect and current status. Canadian
Journal of Psychology, 45, 255–287.
Schmidgall, S. P., Eitel, A., & Scheiter, K. (2018). Why do learners
who draw perform well? Investigating the role of visualization, generation and
externalization in learner-generated drawing. Learning and Instruction. doi: 10.1016/j.learninstruc.2018.01.006
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